Conmemoramos el 24 de marzo el Día de la Memoria, la Verdad y la Justicia, fecha en que se produce el Golpe de Estado de 1976.
Hacer memoria es necesario. La memoria del pasado nos acompaña, no como un bruto peso, sino como un hecho interpretado a la luz de la conciencia presente.
A las generaciones de hombres y mujeres que vivieron las épocas aciagas no les es difícil recordar. Pero tenemos la responsabilidad de transmitir, a ustedes jóvenes, parte de la historia de nuestro país que a todos nos duele.
Es preciso educar a la mayoría para la democracia. Debemos recordar que la democracia es un logro permanente y, por lo tanto, no es posible perderla. Los derechos fundamentales, las responsabilidades, las libertades civiles, la protección de las instituciones, el orden, la seguridad, etc.; deben ser cuidados, defendidos y garantizados.
Gracias a Dios, hoy en día están en plena vigencia. Nuestro mayor desafío, para hacer historia de verdad, y en justicia; es bregar por la vida y el afianciamiento de valores que nos hagan cada vez más humanos.
